viernes, 22 de noviembre de 2019

Un hombre peligroso



El profesor Jaime Moreno era un hombre peligroso, aunque no de la forma en que nos tiene acostumbrados el cine. No sabía absolutamente nada de armas ni jamás se había peleado, pero esgrimía argumentos cargados de cordura, honestidad y espíritu crítico con el acierto del mejor tirador olímpico, algo que a no pocos resultaba de lo más molesto.
Su país se hallaba sumido desde hacía tres largos años en una devastadora guerra civil. El bueno del profesor, impulsado por el loable deseo de acabar con ella, daba puntual testimonio de las atrocidades cometidas a ambos lados de las barricadas, condenando con igual saña a Verdes y Colorados ante todo aquel que lo quisiera escuchar. Sus argumentos convencían, sin duda, pero no a la velocidad exigida por las dramáticas circunstancias. Y mientras tanto, miles de inocentes morían víctimas del fuego cruzado.
En el mismísimo corazón de la Unión Europea, ante el centenar de periodistas desplazados para la ocasión, el profesor Moreno intentaba sacar de la neutralidad a la política internacional cuando un fuerte estampido lo lanzó desmadejado al suelo. No importaba el color de los billetes recibidos por el sicario, si verdes o colorados, tal vez incluso estuvieran mezclados, lo cierto era que la vida le abandonaba sin remedio a través de un agujero humeante abierto en la cabeza.
Lo que sus verdugos no pudieron predecir fue que junto con la vida también escaparon todas aquellas ideas que por falta de tiempo y medios el profesor tenía enquistadas en su interior, sueños de libertad que alcanzaron a cuanto periodista había sido testigo del cruento atentado. Lo último que Jaime vio antes de expirar fueron sus bolígrafos rasgando folios a toda velocidad, los mensajes que colgaban con urgencia en las redes sociales, sus llamadas a través de los móviles,… Y entonces sonrió.

B.A.: 2019


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martes, 22 de octubre de 2019

Barcos en la niebla


Nota: Imagen extraídas de Pixabay e Internet. 


—¡Susanaaa…! ¡¡SUSI!! ¿Eres tú?
—…
—¿Quién anda ahí? Conteste, por favor.
—¡No se acerque!
—Que no me acerque… ¿Adónde? ¡¡No veo una mierda con esta maldita niebla!!
—Quédese donde está. Se lo ruego.
—¿Qué podría hacerle? Mido un metro sesenta y estoy sola.
—También estaba sola la mujer que pedía ayuda cerca del chiringuito y cuando llegué hasta ella intentó atracarme con un cúter.
—¿¡Se encuentra bien!?
—Nada serio que lamentar.
—¡Menos mal!
—Pues sí.
—Mire, sé que es difícil pero le juro que puede confiar en mí.
—Está bien…
—¿Busca a alguien?
—A mis dos hijos, Róber y Lina. Los dejé junto a las boyas. Lina tenía sed y me acerqué a por unos refrescos.
»¿No los habrá…?
—No, lo siento. Usted es el primero con el que me cruzo. Yo también estoy buscando a una amiga. Se llama Susana.
—¿Cómo se separaron?
—Hacía tan buen tiempo que quiso darse un baño. A mí no me apetecía y entonces…
—Cayó la niebla.
—…
—¡Ei, ei! Seguro que está bien. Me llamo Nicolás. ¿Y usted?
—Beba.
—Mire, Beba. Siento lo de antes, estaba muy alterado.
—Es comprensible, dadas las circunstancias… ¿No le resulta extraña esta niebla?
—¡Y que lo diga! Tan densa, tan repentina… ¿Funciona su teléfono?
—No.
—Tampoco el mío. Beba…
—¿Sí?
—Estooo… ¿Le parece bien que los busquemos juntos?
—¿Podrá fiarse de mí?
—¿Qué puedo temer de su metro sesenta?
—Je, je. Tome mi mano.
»La orilla está a la izquierda.
—¡¡LINAAA…!! ¡¡RÓBERRR…!!
—¡¡SUSIII…!! ¿¡Me oyes, cariño!?

B.A.: 2019

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lunes, 30 de septiembre de 2019

Píldoras de genio azul



Nota: Imagen propiedad de Pixabay y de Peyo.

(¡POM, POM, POM!)

–¡Nahna, Bruja del Páramo. Abra en el nombre del rey!
–Ya va. Ya vaaa… ¡Qué prisas!
»¡Hola, Grillo! ¿Cómo tú por aquí?
–Shhhh… No me llames Grillo delante de mis hombres. Vengo como representante de Su Majestad, no como hijo de tu hijo.
–Perdone usted, Regio, Cazador de linces.
–Tampoco te pases.
–Perdonaaa… Dime qué te trae a mi humilde páramo.
–¿Esta receta es tuya?
–Un momento que me ponga los lentes...
–¿Qué nueva magia es esa?
–No es magia, tontorrón, es optometría. Veamos… «Una cola de genio azul, secada a la luz de la luna llena en la época de celo de la esfinge. Tomar la píldora resultante antes del acto procreador.»
–¿Genio azul?
–Un pitufo.
–Ahhh… ¡Bueno! ¿Es suya?
–Así es.
–Entonces tienes un problema.
–¿Por?
–El remedio, en vez de solventar ciertos problemillas del Cabeza del reino en su noche de bodas con Felipa, Bella sobre el arcoíris, digamos que ha dejado su virilidad a la altura de la grasa para lustrar botas.
–¡Imposible! Llévame inmediatamente ante Sam, Iveme por esto otro, mayordomo personal del rey.
–A estas horas estará en la taberna de Eldelbar.
–Pues vayamos al Grifo de cerveza.

*        *        *

–Dime Sam. ¿Encargaste la píldora de genio azul donde Solrak, Hijo de Carnicero, como te dije?
–No, señora.
–¿Y eso?
–Su Majestad pensó que era un carero, así que me envió ante Gúguel, El que todo lo sabe y si no se lo inventa.
–¿¡Gúguel!? ¿Me estás diciendo que ese charlatán ha hecho negocios a costa de mi trabajo?
–Pues... ¿Sí? Me vendió el mismo remedio a un precio más barato. Viene de Oriente.
»Guardé una muestra por si…
–Ya me imagino para qué. Déjame examinarla… ¡Esto es una verruga de trol coloreada con pasta de arándano! Gúguel no solo ha estafado a Su Majestad, El del puño cerrado, sino que ha agravado su dolencia. Mucho me temo que durante un buen tiempo no podrá cumplir con sus deberes maritales.
–¿Puede ayudarle?
–Habrá que cosechar la mandrágora que nazca a los pies de un ahorcado, y solo yo sé cuándo es el momento oportuno para ello.
»Estos serían mis honorarios.
–¡Qué escándalo! Su Majestad no pagará tal cantidad.
–Entonces, querido Sam, como el rey no encierre a su flamante esposa en la torre más alta del castillo ya puede ir acuñando en las monedas de su primogénito el sobrenombre de El bastardo.
»Porque La bella sobre el arcoíris tendrá un primogénito antes de final de año. No lo dudes. A diferencia de otros, ella paga de buen grado los remedios de Nahna.
–…
–¡Salud, Regio! Vente a comer este sábado. Prepararé el jabalí al Erimanto que tanto te gusta.

B.A.: 2019

Serie: Érase una vez en el Páramo


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martes, 30 de julio de 2019

Desencuentro

Nota: Imagen base extraída de Pixabay

Antes de abrir la puerta repasó una última vez el discurso por el que había recorrido media galaxia. Más que discurso, eran cinco palabras que el comité de Presentación había seleccionado tras años de estudios y discusiones: «Venimos en son de paz». Aún así, como le señaló uno de sus miembros, lo realmente importante no eran las palabras, sino la actitud. Debía mostrarse ante los nativos como alguien en quien confiar, evitando a toda costa que el miedo o la duda arraigara en sus primitivos corazones pues corría el riesgo de provocar reacciones inesperadas.
Una vez fuera de la astronave, anduvo hasta colocarse en el centro exacto de la plataforma de bajada, como estaba estudiado, y abriendo los brazos hacia la masa expectante, entonó para ellos sus aullidos, ladridos y jadeos más exquisitos, proclamando a la humanidad un sincero: «Venimos en son de paz». Y para subrayar tan excelsos deseos de buena voluntad, ofreció a los congregados una pieza de orfebrería delicadamente trabajada que simbolizaba la llave con la que los terrícolas podrían abrir las puertas de su mundo. La reacción no se hizo esperar.
–¡Es un ser de lo más agresivo, señor –transmitió al centro base el capitán del destacamento que debía cubrir el primer encuentro alienígena, subiendo el volumen de voz para imponerse a los gritos histéricos de los civiles en desbandada–. Aúlla y gruñe como un perro rabioso, y ahora nos apunta con una extraña arma!
»¡Espero órdenes!
–Fuego a discreción en tres, dos, uno…

B.A.: 2019

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jueves, 20 de junio de 2019

Un plan marciano



Nota: El Plan 9 que aparece detallado en este relato
está sacado de la película "Plan 9 del espacio exterior",
del director Ed Wood.

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Soy una taza, una tetera
una cuchara y un cucharón…

Notrom´Obb entra con aplomo en el laboratorio del científico Chua´Jos, al que pilla en pleno desarrollo de la conspiración que juntos han urdido bajo las mismas narices del Ministro de Invasión marciano.

Un plato hondo, un plato llano
un cuchillito y un tenedor…

–¿Avanzamos, doctor?
–Mucho, señor –contesta el científico tras bajar el volumen de un aparato reproductor de indiscutible procedencia terrestre–. Haremos caer a su Excelencia el señor ministro de Invasión, estoy convencido de ello.
–¡Senoj´Cox! –explota su interlocutor con desprecio–. Se llama Senoj´Cox. Olvide el protocolo cuando hable ante mí de ese usurpador. Sabe tan bien como yo que el Ministerio debía ser mío; estoy más capacitado que él para el puesto, pero Padre jamás consintió que su bastardo desplazara al legítimo heredero de los ´Cox.
»Con su ayuda, mi buen doctor, lo conseguiré.
–Me dejo la piel en ello, Excelencia.
–Aún no soy «excelente», amigo mío. Aún no… El día de la invasión a la Tierra se acerca y debemos tener un plan B sin fisuras que ofrecer al Gerifalte Máximo cuando falle el de mi hermanastro… Porque fallará. ¿Verdad, doctor?
–Estrepitosamente, señor. Nos hemos ocupado de ello.
–Resúmamelo, por favor.
Y a ello se lanza el científico, con la pedagogía propia de un profesor de la Universidad Piramidal. «El plan 9 de su Excelencia… de Senoj´Cox trata, como recordará, de la resurrección de los muertos. Consiste en disparar electrodos de largo alcance a la hipófisis de los muertos recientes, creando lo que los humanos llaman zombis.»
–Estos seres sin raciocinio, guiados por sus instintos primarios, deben aniquilar a la raza humana, facilitando nuestro asentamiento en el planeta.
–¿Y funciona? –pregunta no sin interés Notrom´Obb.
–Lamento decirle que sí. Han hecho ensayos en un lugar llamado Haití, con resultados satisfactorios. Ahora ultiman los detalles de una prueba de mayor envergadura para ejecutarla ante nuestro Gerifalte Máximo.
–¿Y qué vamos a hacer para sabotearla?
–«¿Qué hemos hecho?», sería la pregunta apropiada. Desde que supimos las bases del Plan 9, hemos saturado la cultura terrícola con toda clase de series, películas, libros y videojuegos de temática zombi, enseñándoles cómo combatirlos. Se producirán muchas bajas humanas durante la prueba, eso es inevitable, pero los terrícolas estarán física y, sobre todo, psicológicamente preparados para enfrentarse a sus muertos, venciéndolos sin mucho esfuerzo, y el Gerifalte Máximo no autorizará la ejecución global del Plan 9. Entonces querrá una segunda opinión y ahí estará usted para ofrecérselo.
La cara de satisfacción de Notrom´Obb ilumina la sala, paladeando por anticipado la caída en desgracia de su despreciable hermanastro.
–¿En qué estado se encuentra su trabajo?
–Muy avanzado. Lo más difícil ha sido encontrar un interés común para todo el planeta. Debía ser un ritmo pegadizo, acompañado de una coreografía fácil de ejecutar, algo que creímos haber conseguido con el Macarena. ¿Se acuerda? «Dale a tu cuerpo alegría Macarena, que tu cuerpo es pa'darle alegría cosa buena…» Nos equivocamos, pues hubo terrícolas inmunes a su encanto. El mismo resultado negativo obtuvimos con los siguientes temas que pusimos a prueba, como el Gangnam Style que sembramos en Corea o el más reciente Despacito, así que me pregunté: ¿Qué es aquello que no podemos ignorar por mucho que nos esforcemos? Y la respuesta me la dio una comida familiar. ¡Los niños! Ya sean padres, abuelos o tíos, los humanos, como nosotros mismos, están rodeados de niños, y a estos es fácil meterles una canción en la cabeza, siendo tan pesados que «contagiarán» con ella a todo su entorno.
»Hemos completado satisfactoriamente varios temas: Soy una taza, Chu chu ua,… Y ahora estamos desarrollando uno que se llamará Baby Shark. Mai´Mir, la importante coreógrafa, se encarga personalmente del baile que lo acompañará. Cuando el Gerifalte Máximo apruebe nuestro proyecto, que lo hará, saturaremos todo el planeta con estas canciones, las veinticuatro horas del día, alienando la voluntad del terrícola, que no podrá hacer otra cosa que cantarlas y bailarlas allí donde se encuentren. Quedarán totalmente a nuestra merced; sólo tendremos que decidir qué hacer con ocho mil millones de humanos en desenfrenado baile.
–Pero… ¿Cómo llegarán a todos los terrícolas?
–Ah. Esa es mi más genial idea –Chua´Jos sonríe con una mano sobre el pecho, exultante ante una imaginaria platea que se rinde extasiada a su prodigioso cerebro–. ¿Le suena los términos «YouTube», «Tecnoglobalización» o «5G»?
–Pues no.
–¿Quizás «Redes Sociales»?
–Tampoco.
–Bueno, le basta con saber que en unos escasos cincuenta años, algo más de la media de vida de un humano pero una minucia para la naturaleza marciana, he conseguido la conexión total, e instantánea, del planeta. Por supuesto, hay zonas tecnológicamente atrasadas, pero son las menos. Y lo mejor de todo es que los investigadores terrícolas creen que fueron ellos los responsables de tal avance. Je, je, je,… Pobres idiotas; no saben lo que se les viene encima.
El científico activa una pista en el reproductor y toda la sala se llena con un rítmico «Baby shark, doo doo doo doo doo doo. Baby shark, doo doo doo doo doo doo. Baby shark, doo doo doo doo doo doo. Baby shark!», al que el marciano acompaña uniendo sus verdes manos a la manera de mandíbulas de tiburón.
–Es un buen plan –comenta satisfecho Notrom´Obb siguiendo el ritmo con la cabeza–, sin lugar a dudas.
–Todo un plan marciano.

B.A.: 2019



Para los interesados, este es el enlace
de "Plan 9 del espacio exterior". El Plan 9
se detalla alrededor del minuto 23.

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