viernes, 11 de junio de 2021

Huérfanos de Luna

 



La Luna se apagó y muy pocos lo notaron. En un mundo tecnificado, de almas artificiales y sueños sobre ovejas eléctricas, no había cabida alguna para los soñadores, y los enamorados ya no suspiraban a la luz de las estrellas.

Tiempo hacía que el cambio climático era una realidad. Las mareas se habían vuelto imprevisibles y las estaciones duraban lo que su antojo, unas veces más, otras el equivalente a un encogimiento de hombros. Así las cosas, cuando la vida transcurría en el seno de realidades virtuales en alta definición, quiso la Luna entender que había llegado el fin de su tiempo y entonces se dejó morir. Lenta, muy lentamente. De ella sólo quedó un pedazo de roca esférica sin luz alguna, eternamente eclipsada y en órbita de veintiocho días, y su árida superficie fue mancillada por publicistas que la consideraron el lugar idóneo para colocar grandes pantallas de cristal líquido desde donde promocionar el producto indispensable del momento.

La diosa Selene se durmió y muy pocos la arroparon, y de su faz taciturna, una única lágrima de luz cayó sobre la superficie de su eterna compañera de viaje, que en extraordinaria alquimia dio lugar a un niño de cara de luna llena.

 

El niño caminaba por la playa, cabizbajo. Hacía un viento fortísimo y su pelo enmarañado se hallaba emblanquecido a causa de la sal marina. Vestía un chaquetón enorme de corte indefinido, y un pantalón a rayas negras y rojas que parecía sacado de una vieja película de piratas rodada en Technicolor. Sus pies descalzos, encallecidos pues nunca usaron zapatos, eran inmunes a los afilados dientes de cuanta concha o piedra hallaban en su camino.

Nadie reparaba en él. El pequeño era un alma más de las muchas que deambulaban por aquella tierra inhóspita desprovista de corazón, y sin embargo nada tenía que ver con tantos otros náufragos de la vida. Un observador atento vería cómo las aguas se sentían atraídas por su escuálida presencia hasta besar con amor sus pies desnudos y los días, caprichosos desde tiempo atrás, ajustaban su duración a la cadencia de sus pasos.

El niño, quien no respondía a nombre alguno, se hallaba sumido en una perpetua turbación que duraba desde su primer recuerdo. Era incapaz de saber de dónde venía ni hacia dónde se dirigía. Dedicaba las jornadas a la mera supervivencia, deambulando sin rumbo fijo en busca de aquello que le diera sentido a su existencia.

 

Anochecía. El aire se volvió más frío y el viento arreció con virulenta fuerza. Aunque el mal tiempo era una constante, el niño no pudo más que sorprenderse cuando vio a dos jóvenes sentados en la punta de un rompeolas trazado con cubos de hormigón, impasibles a los elementos en lucha a su alrededor. Parecían seguir el lento avance de la roca publicitaria, cuyas pantallas pregonaban con fervor las virtudes y los beneficios de un buen trago de Tombolina Cola. Hacia ellos puso rumbo el niño, pues era mucha su curiosidad y nada lo que hacer.

La joven se hallaba arrebujada entre los brazos y piernas de su pareja. No hablaban; no se movían. Se limitaban a disfrutar del cuerpo afiebrado del otro como los enamorados de antaño y junto a ellos, a razonable distancia, se sentó el niño. Los jóvenes lo dejaron hacer.

–¿No es una belleza? –rompió inesperadamente el silencio la voz de la chica, dirigiéndose sin equívoco alguno hacia la figura envuelta en trapos que era el niño.

–No es más que otro absurdo anuncio de refrescos.

–Las pantallas no, tontorrón, la diosa Luna.

»Somos muchos los huérfanos que dejó atrás pero todos conservamos la esperanza de que algún día vuelva a brillar.

Y entonces la vio. Jamás hasta ese momento el niño había sido consciente de la presencia de la Luna, siempre oculta tras una mascarada de colores estrafalarios, y fue aquel un momento de suprema clarividencia pues entonces supo que su destino era alcanzarla. Desconocía la razón pero se le hacía insoportable pasar un segundo más sin poder abrazarla.

Inesperadamente, el mar ante ellos se plegó, atraído por el niño con una fuerza como nunca antes conociera el hombre. Los barcos en ruta estuvieron a punto de zozobrar y a todo lo largo de la costa las aguas se retiraron dejando tras de sí kilómetros de arena encharcada, peces boqueantes y almejas de brillante concha. Para sorpresa de los amantes, el niño moldeó con el movimiento de sus manos una lengua de agua y sal que se elevó al cielo estrellado a la manera del tentáculo de un monstruo de leyenda. El extraordinario prodigio arropó con extrema delicadeza el menudo cuerpo y con él en andas fue al encuentro de quien ahora el pequeño reconocía como su madre perdida.

Cuando los dos se fundieron en uno sobre la línea del horizonte, los recuerdos del niño hicieron ver a la Luna que su existencia aún tenía sentido y con una potente explosión que convirtió en lágrimas de cristal las pantallas sobre ella ancladas, el satélite recuperó el brillo perdido para dibujar en el cielo la más bella de las superlunas, sobre cuya superficie los jóvenes pudieron distinguir unos rasgos infantiles. Las aguas volvieron a su lugar entre salpicaduras de espuma batida y las mareas, de nuevo reguladas, marcaron desde entonces el paso de las estaciones.

Aquel día, los amantes y los soñadores dejaron de ser para siempre jamás huérfanos de Luna.

B.A.: 2021


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41 comentarios:

  1. Hola Bruno me ha encantado tu relato, hay poesía, nostalgia y ternura en él. El final es esperanzador. Muy buen trabajo. Saludos.

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    1. Hola Ana. Me alegra que pienses así. Le he dado muchas vueltas para ofreceros lo mejor de mí en este reto.
      Un saludo.

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  2. Gracias, Bruno, por participar con este relato en el homenaje a Roald Dahl y su maravillosa Matilda. Un abrazo y suerte!!

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    1. Hola David. No podía faltar a la última convocatoria de la temporada, y menos dedicada a nuestra Matilda.
      Un abrazo enorme y muchas gracias por todo.

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  3. ¡Qué maravilla de relato, Bruno! Las vueltas que le hayas dado han merecido la pena. Muchas gracias por este regalo.
    Un saludo.

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    1. Me alegro que pienses así, Carmen. Quería dar lo mejor de mí y espero no defraudar a los compañeros del Tintero.
      Un saludo y muchas gracias por comentar.

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  4. Un cuento con una hermosa poética y un bonito homenaje a la luna que tanto nos ayuda a escribir.
    Un saludo.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Ángel. Me alegra que mi homenaje a la Luna te haya gustado.
      Un fuerte saludo.

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  5. ¡Qué bonito, Bruno! Un cuento de tono clásico, casi de leyenda, muy dulce y muy poético, repleto de imágenes preciosas (esa Luna dejándose morir...) y lleno de ternura. Me ha encantado. Una maravilla. Felicidades.

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    1. ¡Qué alegría me das, Marta! Sí, he querido trabajar en esta ocasión las leyendas y los cuentos que tantas veces nos han hecho soñar, y veo que mi esfuerzo no ha sido en balde.
      Un abrazo enorme y sigamos soñando con la mirada puesta en la Luna.

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  6. Un relato inmensamente bello, Bruno. Me ha encantado vivir esta hermosa historia al leerte. Felicidades. Abrazos.

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    1. Muchas gracias, Marina. La verdad es que estoy contento con el resultado y si además a mis compañeros tinteros le gusta pues... ¡Qué más puedo pedir!
      Un abrazo enorme.

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  7. ¡¡¡Qué hermosura!!! Hracias, Bruno.

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    1. Muchas gracias, Beba. Qué alegría me das.
      Un abrazo.

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  8. Hola Bruno. Preciosa la historia y buff esa atmósfera que has creado es muy especial. Enhorabuena. Un saludo.

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    1. Hola, Pedro. Me ha costado un poco dar con la atmósfera adecuada para este cuento, pero me alegra haberlo conseguido. La leyenda de los huérfanos de Luna no hubiera sido la misma.
      Gracias por pasarte y comentar.
      Un saludo.

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  9. Saludos, nos haz creado un ambiente ciertamente de pesadilla, no tener la luna seria la locura. Y no nos damos cuenta de ello, que es un Privilegio tener esa "madre" silenciosa entre nosotros. Tu relato ciertamente tiene viso poeticos muy hermosos.

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    1. Hola José. Hay tantas cosas que tenemos delante de los ojos y que no sabemos apreciar, ¿verdad? Me emociona que pienses que que mi relato es hermoso. Sólo he intentado dar lo mejor de mí.
      Un saludo.

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  10. ¡Qué relato tan onírico y especial! El dibujo también me gustó mucho, una fiel representación del niño sin nombre. A título de curiosiad, te pregunto: ¿el dibujo es tuyo?, ¿qué fue primero, la historia o el dibujo?, y la luna, en tus historias, siempre presente.
    Una relato entre la tecnología y la poesía, con armonía narrativa y mensaje de respeto a la naturaleza. Ahora bien, Si el fondo me gustó, la forma se lleva la palma.
    Esta noche miraré la luna con atención, a menudo, inmerso en nuestras cosas, nos olvidamos de levantar la mirada al cielo. Gracias por el disfrute que nos has regalado, Bruno.

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  11. Hola, Tara. Me has hecho muy feliz con tu comentario. Te confirmo que la ilustración es mía. La verdad es que tengo un poco la mano pérdida para el dibujo (consecuencia de dedicarme casi a tiempo completo al diseño gráfico por ordenador) pero creo que he conseguido plasmar bastante bien la esencia del relato. Por cierto, el dibujo fue después que el relato.
    Te diré como curiosidad que este relato ha surgido de un pequeño sueño que tuve hará unos meses. En él veía a la Luna apagada y a un falso satélite lleno de pantallas. El niño sin nombre también aparecía en mi sueño así que le di un poco de sentido a todo para cumplir con el reto de David. La inclusión de los jóvenes amantes fue determinante. ¿Inspiración? ¿Musas?
    En fin. Son muchas las cosas que tenemos delante y que no sabemos disfrutar, fruto sin duda de las prisas de nuestro presente. Levantemos más veces la vista para disfrutar de las maravillas que nos rodean.
    Un abrazo enorme.

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    1. Mientras te leía, tuve la impresión todo el rato de estar en un sueño, por eso te dije que era onírico.
      Felicidades por ese maravilloso dibujo.
      Otro abrazo de los grandes para ti, Bruno.

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  12. ¡Hola! Aunque sea reptir ideas de otros comentarios, decirte que has creado un ambiente idóneo para tu cuento, que yo también creo que podría estar dentor de lo que llamamos leyenda. La ilustración también es muy acertada. Así que puedes estar contento , has acertado de pleno. Suerte
    Saludos

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  13. Muchas gracias, José. De verdad que no podía imaginar la buena acogida que iba a tener este relato. Le he dado muchas vueltas, tanto al texto como a la ilustración, y ese "acierto de pleno" es mucho para mí. Te lo agradezco enormemente.
    Un fuerte abrazo.

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  14. Hola, Bruno.
    Qué preciosidad de relato. Es poético a la par que onírico, cual cuento, además, me ha encantado el envoltorio de cinismo casi distópico de la propia ciencia ficción. Veo guiños incluso al mismísimo Philip K. Dick con esos sueños de ovejas eléctricas junto con la atmósfera típica del principito. Me ha gustado mucho, compañero. Lo he disfrutado como un pequeñajo.
    Mucha suerte y un abrazo!

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    1. Hola Pepe. Veo que hablo con un iniciado de la ciencia ficción pues pocos conocen el verdadero título de esa maravilla llamada Blade Runner. Hacer referencia a las ovejas eléctricas me pareció la forma perfecta de homenajear al maestro, cimiento de este mundo distópico que he desarrollado para contar el cuento (la leyenda) del hijo de la Luna. Me alegro un montón haberte hecho distrutar. Estoy muy feliz.
      Un abrazo enorme.

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  15. Hola Bruno, el final, siiií, no podría vivir sin el influjo de la luna. La adoro, en todas sus formas y colores, esté donde esté, yo la busco y cuando anda tapada "eclipsada" muero. Qué puedo decir, una historia fantástica, con momentos de prosa poética y con recodos y revueltas, para que ese "hijo de la luna" nazca y encuentre a su madre. Me viene a la cabeza esa hermosa canción de Mecano. Gracias. Un abrazo.

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    1. Hola, Eme. Entonces tú hubieras sido en mi mundo distópico y tecnológico una "huérfana de Luna". Desde un principio quise darle a este relato el aura de una leyenda moderna, con esos giros que tanto me gusta para teneros atrapados hasta el final, y si he conseguido sorprenderte entonces considero el reto superado.
      Te confieso que yo tampoco me he podido quitar de la cabeza el tema de Mecano mientras escribía este relato. Es imposible evitarlo, ¿verdad?
      Un abrazo enorme.

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  16. Hola.. estoy seguro de que, en ese futuro distópico que se plantea, el relato podría formar parte de algun compendio de historias de leyenda estudiadas en las escuelas (si es que queda alguna) o transmitidas de padres a hijos en un ejercicio de oralidad tradicional. Una narración que despierta nuestra espiritualidad y alimenta de alguna manera el espiritu.. saludos..

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    1. Hola Octavio. Era mi intención de dar a mi relato ese aura de leyenda que tan bien que comentas. ¿Habría escuelas en el mundo distópico de los huérfanos de Luna? Quizás no, pero siempre estará la tradición oral, a la manera de los hombres-libro de la novela de Bradury "Fahrenheit 451".
      Muchas gracias por tu comentario, compañero. Un saludo.

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  17. Un relato con música para los oídos y belleza para los ojos. Me ha encantado lo esperanzador y sentimental que es el relato. Además de un niño con un toque de misterio, pero que no deja de ser un héroe. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por tus palabras RR. La Luna, a la que tan poco tiempo dedicamos, se merece que de vez en cuando alcemos los pensamientos hasta ella.
      Me alegra que te gustara mi trabajo. Un abrazo enorme.

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  18. Me parece precioso el relato. Escrito con delicadeza y sensibilidad.
    Toda una hermosa leyenda con la luna como protagonista y ese enigmático niño .
    Un abrazo Bruno
    Puri

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    1. Gracias Puri. Dese el principio quise darle ese aura de leyenda a este último relato de la temporada y me alegra un montón que lo haya conseguido.
      Un fuerte abrazo para ti también.

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  19. ¡Hola, hola! Es un relato muy bonito, me ha gustado mucho y además esta escrito con mucha delicadeza y ternura. ¡Mucha suerte en el concurso!

    ¡Nos leemos!

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    1. Hola, Aura. Me alegra que pienses así. Son muchas las vueltas que le he dado hasta conseguir el ambiente que creo necesario para estos huérfanos de Luna.
      Un abrazo enorme.

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  20. Una narrativa poética diría yo, sobre un relato evocador de un mundo que se pierde entre artificios, olvidando la belleza de la creación, de lo natural y lo sencillo.
    Ha sido un placer leerte, bruno.

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    1. Hola Francisco. El placer es mío al leer tu comentario, que tan bien resume la esencia de este relato. Lo natural frente a lo artificial, evocando un mundo que a pasos agigantados amenaza con desaparecer si no cambiamos nuestra forma de vida.
      Un abrazo, amigo.

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  21. Bellísima historia, narrada con un encanto poético y una dulzura sin igual.
    No participo, pero me gusta admirar textos como éste.
    Felicidades, ganes o no, eres un grande

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    1. Hola, Volarela. ¿Qué quieres que te diga? No puede haber mejor premio que comentarios como el tuyo. Me dan fuerza para seguir adelante y dar lo mejor de mí en cada nuevo reto.
      Estamos en contacto. Un abrazo.

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  22. Que relato tan pero tan hermoso, se siente, se percibe como fue sentida cada palabra. Felicitaciones Bruno. Abrazos virtuales. Desde Puerto La Cruz Anzoátegui Venezuela.

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