–¡¡¡Que te vayas!!!
Los niños no querían jugar
con Ariel. La cría había aparecido a la hora del recreo, molestado a todos con
sus empujones y malas maneras hasta que la clase en bloque se opuso a su juego.
A los gritos que desde el patio llegaban, tan distintos de los que estaba
acostumbrada, la profesora Victoria salió corriendo a todo lo que le daba la
amplitud de la falda, teniendo que gritar para poder imponerse a la
descontrolada jauría de pequeños.

