miércoles, 27 de septiembre de 2017

Nuevo en esta plaza


Nota: Relato para el concurso de septiembre de "El tintero de oro",
convocado por el blog "Relatos en su tinta"


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–Los ciudadanos merecen saber la verdad.
–¿Verdad? ¿Qué verdad?
–La que oculta este despreciable espectáculo.
Algo de trascendencia debe haber ocurrido en el coso taurino pues el público se ha levantado como una ola multicolor de los duros asientos de piedra que las maltrechas almohadillas apenas ayudan a hacer confortables, llamando la atención de los contertulios con los vítores y aplausos que atronan el cielo mediterráneo. Don Valerio Harnero de la Mar, propietario de la ganadería Mordelón, contrae el gesto, disgustado, y hacia su yerno acerca el oído para que le cuente los pormenores de lo ocurrido durante el Tercio de Varas.

miércoles, 26 de julio de 2017

Flores para Camden Square




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Siempre tomo el metro en la estación de Bayswater para ir a Camden. Tengo formas más directas de llegar allí desde mi pequeño apartamento de alquiler en Queensway, lo sé, pero en King´s Cross hago transbordo en la línea de autobús 390, y el hormigueo incesante y cosmopolita de la estación es un espectáculo que siempre me gusta disfrutar. 
Adormecido por el vaivén del vagón, rememoro el trayecto que hice junto a Ana hace apenas seis años, cuando la noticia del fallecimiento de su ídolo Amy Winehouse hizo que saliera de estampida con su oso de peluche preferido en una mano y un poema escrito a toda prisa en la otra, rumbo al número 30 de Camden Square donde se agrupaban los seguidores de la cantante para un último adiós. Durante el camino no dejó de corregir las palabras escritas en un papel cada vez más arrugado y húmedo de lágrimas, ya fuera apoyada en mi espalda o sobre sus piernas cruzadas cuando al fin conseguimos un sitio donde sentarnos en plena hora punta y yo sólo podía pensar, malhumorado y culpable a partes iguales, si recibiría el mismo tratamiento en caso de ser mi cuerpo el que hubiera aparecido muerto aquel 23 de julio. ¿Quién me iba a decir que Ana seguiría los pasos de la diva caída pocos meses después? Con el cuerpo de mi amada descansando en el cementerio de San Fernando, a tantos kilómetros del futuro que conseguimos labrarnos tan lejos de una Sevilla sin oportunidades, el epicentro del peregrinaje de los seguidores de Amy siempre me ha servido de lápida en la que llorar su pérdida, acunado por las canciones que grupos de fieles entonan ante el muro de flores, cartas y peluches que cubre las verjas del parque en honor a la diosa del soul.
En King's Cross dejo la línea amarilla de metro y me dirijo a la parada de autobús. La espectacular fachada de St. Pancras me lleva de nuevo a Ana, a la fotografía que le hice ante el andén 9 3/4 la primera Navidad que pasamos en Londres, guapísima con la bufanda que se tejió a franjas rojas y doradas, los colores de la casa de Gryffindor, toda llena de hilos sueltos y nudos. Y es que Londres entero está impregnado de su aliento y de los recuerdos de mi vida junto a ella, y por eso es tan difícil el paso que estoy a punto de dar; esa es la razón de haber pospuesto durante tanto tiempo una última visita a Camden y por la que me he dejado medio sueldo del mes en un ramo de rosas que tantas sonrisas y codazos cómplices provoca entre mis compañeros de viaje.
Ya en el parque, un grupo de seguidoras de la cantante, todas con inmensos rabillos enmarcando sus ojos adolescentes e imposibles peinados retando al cielo de Londres, entonan estrofas de Back to black a voz en grito. «We only said googbye with words, i died a hundred times...», cantan con sorprendente buena voz, parando el concierto improvisado para dedicarme un caluroso recibimiento cargado de aplausos y silbidos cuando me ven aparecer con el espectacular ramo de rosas. Pero las flores no son para Amy, sino para Ana, olorosa ofrenda con la que rogar el perdón por la traición cometida, aunque en el último segundo extraigo la rosa más bonita de todo el ramo y dejo el resto ante una de las fotografías de la diva. Ana así lo hubiera querido.
–Cariño. He conocido a alguien… Creo que la quiero.
»Me gustaría intentarlo.


B.A.: 2.017

Este relato forma parte del libro recopilatorio 66 relatos compulsivos, resultado del gran esfuerzo realizado por Sue Celentano desde su comunidad Relatos compulsivos.


Safe Creative #1707263143824

lunes, 29 de mayo de 2017

En tierra de nadie


Nota: «En tierra de nadie» fue mi propuesta para el reto especial convocado por la comunidad Relatos Compulsivos para celebrar su primer año de vida. El relato debía tener una extensión máxima de 350 palabras y empezar por la frase «Hoy hace un año».
Compartió la tercera posición en el concurso con un gran autor, Héctor Fariña, por lo que tuvo el honor de ser leído en directo en el programa «Vérsame mucho» de Raquel Fraga. Al final del relato he colgado un pequeño vídeo con la lectura de aquel día.

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Hoy hace un año que nos conocimos en Ypres. Era la primera Navidad que pasaríamos alejados de la familia, hundidos en la miseria de una guerra que duraba ya cinco meses, y todos, a ambos lados de la treintena de metros que separaba nuestras trincheras, echábamos en falta el calor del hogar.

jueves, 20 de abril de 2017

Terapia para el señor Milton



Llevaba más de quince años ejerciendo la psiquiatría. En ese tiempo, el doctor Edmundo Greyes había aprendido que nada relajaba más a sus pacientes que el encontrarse en un entorno conocido, esperado, aunque lindara ridículamente con la teatralidad. Así, lo primero que vio el señor Milton cuando entró en el despacho fue un enorme diván junto al que esperaba sentado el psiquiatra con las piernas cruzadas, sosteniendo entre sus manos una libreta y un lápiz bien afilado. Todo muy hollywoodiense. «Cuénteme», le animó el doctor Greyes mirándolo por encima de sus gafas de montura metálica, y Adolfo Milton, estirado cuan largo era sobre el diván, se dejó ir, desgranando una historia de tintes pesadillescos que ya duraba un buen cuarto de hora.

viernes, 3 de marzo de 2017

El laberinto de Blackwwod

Fotografía de Javier A. Bedrina

Nota: «El laberinto de Blackwood» fue mi propuesta para el I Concurso de Relatos «Luna Literaria» convocado por la Revista Lúdico-Cultural MoonMagazine. La extensión máxima de la obra debía ser de 8 folios formato A4, mínima de 6, y estar escrita en Time New Roman de tamaño 12 y doble espacio, por lo que os vais a encontrar con un relato más largo de lo que os tengo acostumbrados.
El tema del concurso era libre, pero debía inspirarse en una fotografía del fotógrafo Javier A. Bedrina que los organizadores distribuían al azar entre los participantes. Además de aspirar a un premio en metálico, los diez primeros relatos clasificados formarían parte del libro «Luna Literaria 2016».
De los 257 relatos presentados, «El laberinto de Blackwood» quedó en el puesto número 12, el 2º de la reserva, por lo que estoy más que satisfecho.