lunes, 28 de abril de 2014

«Al fin nos encontramos». Una fantasía

"Prendimiento de Cristo"
Alberto Durero
(1508)

No sé cómo he llegado hasta aquí, aunque tengo claro que ha sido cosa de Padre. Quiere que entienda porqué tuve que dar la vida por ellos, y por eso me hace saltar de un sitio a otro, viviendo épocas distintas. Estudiándolos; intentando comprender. Y a pesar de todo lo visto, o precisamente a causa de ello, cada vez estoy más confuso. He visto los horrores cometidos bajo la sombra de Padre, independientemente de la forma con la que fuera llamado, llorando amargo ante las injusticias perpetradas en el nombre de María. Y ahora me encuentro aquí, en una ciudad en aparente paz y clara festividad, sin saber qué se espera de mí.

viernes, 11 de abril de 2014

Punto de inflexión… ¡Exterminio!

Uno

Las luces se encendieron tras el desconcierto en forma de alarma. Amaneció, y el lunes no era lunes, sino que era martes; así se lo habían indicado los encargados de recepción la noche antes. Desde aquel fatídico jueves de hacía ya tres años, el jueves pasó a ser viernes, el viernes se transformó en sábado y así continuó hasta completar la semana, los meses y los años transcurridos desde entonces, borrando con ello del recuerdo colectivo de los supervivientes ese día dieciocho en el que la Marea Roja arrasó los continentes de manera imprevista, sesgando vidas y almas, y obligándolos a refugiarse en los túneles del metro.

martes, 1 de abril de 2014

El fuego robado: un relato de terror clásico

Derecho en el derecho, izquierdo en el izquierdo ¡Otra vez! Derecho en el derecho, izquierdo
El proceso es simple, como hubiera dicho su padre el científico de haber estado a su lado; «¡lógico!» habría exclamado de haberse desesperado con él. Su discurrir infantil sabe diferenciar el zapato derecho del izquierdo, en qué pie va cada uno, y aún así el izquierdo se niega a obedecer. ¡¡Una vez más!! Un poco más lento esta vez. Pie derecho en el zapato derecho. ¡Bien! Pie izquierdo en el zapato izquierdo… Desesperado, tira el zapato todo lo lejos que puede, quebrando sombras que se ocultan del cuadrado de plata que rasga la oscuridad a través de la ventana; fulgor de una luna hinchada, tan llena de luz como vacío está su corazón. Algo en su interior le impulsa a llorar pero las lágrimas, secas desde hace tiempo, se niegan a diluir su frustración. En vez de eso, se le inflaman los ojos, siente un calor enloquecedor y la ira se desborda, arramblando con todo y contra todos; destrozando con su propio cuerpo maderas, telas y lozas hasta que los restos de la tempestad hacen sangrar su pie desnudo. Y la vida que se le va a chorros, espesa y caliente, le ayuda a recuperar el domino de sí mismo, busca a tientas el zapato perdido y comienza el proceso de nuevo. Pie derecho en el zapato derecho. Pie izquierdo