Siempre aguardo con ganas el inicio del curso escolar. La eternidad en el exilio puede resultar muy tediosa y el colegio ofrece a este viejo demonio una gran variedad de divertimento con la que hacerla más llevadera, como empujar a Fulano a hacer una chuleta o a Mengano a saltarse Religión –y que los atrapen–. Pero cuando mejor me lo paso es haciendo llegar tarde a la mamá o al papá de turno. Permítanme que se lo explique.
Un
lunes cualquiera. Resaca del fin de semana, niño al que da el «apretón» en el
último momento, etcétera. Ya con el tiempo justito, el progenitor se ve
obligado a conducir contra un tráfico endiablado –obra vuestra, no mía–, y
cuando ya está a punto de llegar voy yo y corto la calle en mi papel de currito
que descarga su furgoneta, pantalones por las corvas y raja del culo al aire
incluidos. ¿Saben cuánto tarda en llegar el primer bocinazo? Pues depende de lo
ocupado que esté ese día el amigo Job, je, je, je. Entonces, todo indignado, me
vuelvo y grito: «¡Es qu’estoy trabajando! ¿No lo ve?», y de malos modos aparto
la furgona, acomodándome en el asiento para deleitarme con el largo ciempiés de
vehículos que he logrado reunir, y con la cara de cabreo de sus conductores.
¡Ah, cuán gratificante es la educación!
Si
os encontráis alguna vez una situación parecida sabréis que soy yo porque…
¡¡¡PIIIIIIIIIIIIIIIIIIII…!!!
–¡¿SE
PUEDE QUITAR?!
–¡¡ES
QU’ESTOY TRABAJANDO!! ¡¿NO LO VE?!

Muy original y divertido, compañero, me has sacado una gran sonrisa, enhorabuena.
ResponderEliminarMuchas gracias por compartirlo.
Un fuerte abrazo, Bruno.
Hola, Patxi. Me alegra haberte arrancado una sonrisa y acuérdate del señor Milton la próxima vez que te corten una calle.
EliminarUn abrazo.
El diablo de Google me ha devuelto mi falsa identidad, por fin!!! Ha demorado un poco más que tu trabajador en correr su camioneta de la ruta., pero es porque es mi propio demonio: un poco perezoso. Ya veré qué se me ocurre para alimentar el ejército infernal. Buena propuesta. Un abrazo
ResponderEliminarHola, Juana. Desde luego que tienes una relación diabólico con Google. A ver qué nos regalas en este reto.
EliminarUn fuerte abrazo.
Muy divertido. El Diablo de calle o andar por casa es el más jodido. Saludo.
ResponderEliminarHola, Fernando. Este diablo mío se aburre mucho y nosotros somos una fuente inagotable de diversión.
EliminarUn abrazo.
Es un micro-relato simpático y malvado que cumple muy bien su objetivo de entretener en pocas líneas.
ResponderEliminarFelicidades
Me alegra que te haya gustado, Marcos. Un abrazo enorme.
EliminarUn demonio en la tercera edad ( más sabe el díablo por viejo que por sabio), con unos niveles de perversidad de perfil bajo. Las típicas diabluras, que por no provocar grandes daños, sr olvida en el siguiente semáforo ( cuando aparece un limpiaparabrisas de naturaleza desconocida)
ResponderEliminarAbrazooo
Claro que sí, Gabiliante. Y si no en la forma de barrendero municipal o de repartidor de Amazon. Somo una fuente inagotable para las pequeñas diabluras.
EliminarUn fuerte abrazo.
¡Ay! Buenísimo, Bruno. Un micro muy divertido con este diablillo cotidiano tan reconocible y tan desesperante sin necesidad de grandes artificios. Me ha encantado también la referencia Job y lo medido que está el tono del relato. Fantástico.
ResponderEliminarGracias, Marta. Este señor Milton mío es un diablillo de andar por casa. Después de fracasar en la rebelión decidió pasarse a labores más pequeñas pero igualmente satisfactorias.
EliminarUn abrazo duerte.
Ya me imaginaba yo algo así, pues no es normal que siempre pasen este tipo de cosas cuando uno tiene más prisa. Vaya diablura!, je, je.
ResponderEliminarMuy divertido.
Un abrazo.
Hola, Josep. ¿A que era la única posibilidad posible? El diablo siempre está detrás de todas nuestras molestias... Menos del tráfico, Je, je, je.
EliminarSensacional, divertido y mordaz. Tan real que casi podemos oír el bocinazo final.
ResponderEliminarCuántos bocinazos serán consecuencias del diablo, ¿verdad?
EliminarUn abrazo fuerte.
Creo que acabo de conocer el problema de mi ciudad: ¡está llena de demonios! Tendré que llamar a algún experto en el tema, para que solucione el tráfico de las 8 de la mañana… ¡Muy buen micro!
ResponderEliminarPues dice este diablillo mío que el tráfico no depende de él. ¡A ver ahora a quien tenemos que pedir explicaciones! Je, je, je.
EliminarUn fuerte abrazo.
Hola Bruno, más de una vez me tropecé con uno de esos que describe y es difícil no perder la paciencia...Saludos!!
ResponderEliminarlady_p
Hola, Lady_p. Y siempre se dirigen a uno como si fueran ellos los únicos que trabajan. Es realmente diabólico...
EliminarUn saludo.
¡Hola, Bruno! El tuyo es un relato que refleja muy bien como se divierte el demonio haciéndonos sufrir en nuestras tareas más simples y rutinarias. ¡Un abrazo!
ResponderEliminarClaro que sí, Carmen. El demonio también se cansa de las rebeliones en el Cielo y del fin del mundo, ¿verdad?
EliminarUn abrazo fuerte.
Pues es la mas noble de las profesiones.... manejar un camion o mejor ser un profesional de hacer trancones y embotellamientos es un arte que causa ataques cardiacos y accidentes o al menos dan dolor de cabeza al empleado antes de iniciar la jornada laboral
ResponderEliminaralterar el trafico para que sea pesado e ineficiente es ..... diabolico !!
Y al Diablo le ha dado tiempo a prepararse desde que fue expulsado del Cielo. Veremos lo que nos tiene preparados para cuando los coches vuelen como en Regreso al futuro II.
Eliminarja ja.. ¡Hola!.. pues yo si me estaba imaginando que no podía ser tanta casualidad que a todos se les antojara atravesarse en mi camino cuando salgo apurado en la mañana. Pensaba que era una confabulación general, pero mira como se entera uno de que es un trabajo en solitario de don Sata... ja ja ¡Excelente!
ResponderEliminarHola, Octavio. Y seguro que también está detrás de los limpiadores municipales que se dedican a baldear las calles a las 5 de la mañana para despertar a todo el vecindario, je, je, je.
EliminarUn saludo.
Hola Bruno, sin duda campo de actuación tiene de sobra tu diablo. Seguro que cualquier día de estos me lo encuentro. Muy bien escrito un abrazo
ResponderEliminarHola, Ainhoa. Pues sí, campo no le falta al señor Milton para hacernos la vida un poquito más difícil... y reírse a nuestra costa.
EliminarUn abrazo muy fuerte.
Hola, Bruno. Este diablo, aunque me parezca simpático, es un jeta.
ResponderEliminarMenos mal que los curritos de la carretera que me encuentro no dicen esa frase e intentan que la cosa vaya lo más fluida posible para los conductores. Que siga sin trabajar en mi zona. Que siga.
Hola, Noelia. Nunca se sabe cuándo el señor Milton va a "trabajar" por tu zona. Estate alerta, je, je, je.
EliminarUn abrazo muy fuerte.
En este mundo el diablo se divierte una barbaridad. Anda que no le damos oportunidades de hacerlo.
ResponderEliminarMuy divertido.
Abrazo.
Eso es, Francisco. No será por oportunidades para que eche unas risas a nuestra costa.
EliminarUn abrazo.
Hola Bruno ese diablo es un jeta, haciendo diabluras es un genio.
ResponderEliminarMuy divertido tu diablo
Un abrazo
Puri
Hola, Puri. Pues sí, el señor Milton siempre está a la búsqueda y captura de una situación con la que pueda divertirse y pasar la eternidad.
EliminarUn abrazo.
Hola Bruno un micro muy agradable, el diablo no tiene que hacer cosas aberrantes para causar malestar, basta con parar el tráfico, jejeje. Buenísimo. Saludos.
ResponderEliminarHola, Ana. Somos fuente de inspiración para el diablo a la hora de divertirse. Me alegra que te haya divertido mi micro. Un abrazo.
EliminarHola, Bruno. Parece que el diablo se toma vacaciones con esas pequeñas diversiones. Y es que a él también le gusta divertirse. Jaja
ResponderEliminarPues claro que sí, Mirna. No todo van a ser rebeliones en el Cielo o manzanas en el Paraíso, ¿verdad? El Diablo también disfruta con los pequeños placeres de la vida, je, je, je.
EliminarUn abrazo muy fuerte.
Hola Bruno. Cuando uno piensa en el diablo metiendo la pata para embrollar todo, se imagina una situación de conflicto internacional, una gran catástrofe, una guerra... Y sin embargo jorobar la paciencia de los humanos es muchísimo más fácil de lo que imaginamos. Basta con un demonio que se aburre como tu protagonista y molesta en el loco tráfico matinal para volver a todos impacientes, nerviosos e histéricos. ¡Pequeños placeres de la cohorte infernal! 😂🤣
ResponderEliminarUn abrazo de Marlen
¡Pues claro que sí, Marlen! Una rebelión en el Cielo o tentar a Eva con una manzana está bien, pero no hay nada mejor que jorobarnos un poquito el día para echar unas buenas carcajadas.
EliminarMe alegro que te haya divertido mi relato. Un fuerte abrazo.
¡Muy bueno, Bruno! Desde luego, ya lo dice el refrán: cuando el diablo no tiene qué hacer... Me da la impresión de que, en los tiempos que corren, el diablo de tu relato vive pluriempleado, jaja. Acabo de compartir el link de mi participación en El Tintero. ¡Un abrazo desde la Buhardilla de Tristán!
ResponderEliminarHola, Javier. Cuánta razón tienen los viejos refranes, ¿verdad? Y cuando ya se ha cansado de matar moscas con el rabo, el diablo nos hace el día un poquito más difícil. Es que la eternidad en el exilio es tan aburrida...
EliminarGracias por tu comentario, y por tu relato, que ya he subido al blog del Tintero.
Un fuerte abrazo.
Siempre lo sospeche, sabia que eras TU . Felicidades muy bueno.
ResponderEliminarClaro que era él, Manuel. ¿Quién si no? Je, je, je.
EliminarUn saludo.
Eso de estar trabajando es la excusa perfecta para to, jajaja, qué mal diablo eres, Bruno, pero te pega el tonillo macarra, y si te encuentro camino del cole ya tengo preparado mi surtido de claxones varios, jeje.
ResponderEliminarUn abrazo!
Je, je, je. Pues creo que mi viejo amigo, el señor Milton, ha puesto en mí sus ganas de entretenimiento pues no son pocas las veces que un currito me ha cortado la calle desde que publiqué este relato. En fin.
EliminarUn abrazo muy fuerte, Pepe.
Hola Brune, me ha encantado ese viejo que se aburre en el exilio y encuentra su mayor diversión no en grandes posesiones, sino en hacer que llegues tarde al colegio con la furgoneta atravesada, el rajo al aire y la paciencia de Job puesta a prueba. Porque al final, lo que más nos revienta no es lo sobrenatural, es el tráfico, el bocina, el "es que estoy trabajando" mientras ves cómo se forma el ciempiés de coches. Y eso de que lo gratificante es la educación... pues vaya lección nos da, que el demonio no necesita cuernos para fastidiarnos, solo una furgoneta mal aparcada. Abrazos virtuales desde la Puerta del sol venezolano, Puerto La Cruz.
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