Nota: Para este reto he desempolvado y dado lustre a un viejo relato de antes del Tintero de Oro. Espero que sea de vuestro agrado.
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Premonición
En
algún lugar de Louisiana
21
de mayo de 1934. 03:19 horas
Dos jóvenes duermen
agotados envueltos en la penumbra anónima de un motel de carreteras. Él respira
profundamente, abrazado al menudo cuerpo de la chica; ella, por el contrario,
tiene el corazón desbocado. En la duermevela siente las manos crispadas y cómo
el sudor le pega a la cara su precioso pelo trigueño. Humo, fuego y olor a
carne quemada puebla su pesadilla, de donde consigue escapar con un grito sofocado.
–Cariño.
¿Estás despierto?
–Mmmmmmmm...
–He tenido
una pesadilla.
–Mmmm... Sí,
princesa. Estoy despierto...
»¿Qué
decías?
–Te decía,
dormilón, que he tenido una pesadilla. He soñado que era Jeanne de Arc.
–Yan de…
¿qué?
–Jeanne de Arc. Es francés, tontito.
–Yean.
–Jeanne.
–Me rindo,
preciosa, pero soy todo oídos. ¿Y quién es esa mujer?
–«Era». Murió hace mucho.
–Mejor ella
que nosotros.
–Calla,
bruto. ¡Y quita esas manazas! Debes saber que fue una valiente guerrera a la
que el Papa hizo santa.
»La llamaban
la Doncella de Orleans.
–¿Doncella?
Eso significa que…
–Sí, cariño,
que no intimó con ningún hombre.
–¡Vaya
desperdicio!
–Eres un
troglodita, ¿lo sabías?
–Por eso te
gusto. ¿Cómo murió?
–La quemaron
en la hoguera con apenas veinte años.
–¿Y eso por
qué?
–No sabría
decirte. No entendí lo que me contó el profesor Hall cuando trabajaba de
camarera en Marco’s Cafe.
–Entonces
has soñado que eras una santa francesa muy antigua, virgen además, a la que
asaron como a un pavo en Acción de Gracias.
–Exacto.
–¡Qué noche
más movidita has tenido, preciosa!
–¡Y tanto!
Pero lo más sorprendente es que hace unos días soñé que era una pasajera del Titanic que moría ahogada. Y hará menos
de un mes fui un miembro de la banda de Jesse James al que ahorcaban, aunque en
esa ocasión me parecía a ti, cariño, orejotas incluidas.
»Dicen que
existen mil maneras de morir, y yo las estoy viviendo una por una en mis
sueños.
–Yo solo
conozco las más vulgares. Vejez, enfermedad o sobredosis de plomo, y de esta
última soy todo un experto; quien se interpone en nuestro camino se arriesga a
no contarlo.
–Lo sé,
cariño; tu fuerza siempre nos sacará de cualquier peligro. Pero no puedo dejar
de preocuparme.
»Creo que el
tiempo se nos agota, amor.
–No sufras,
princesa. Estoy seguro de que morirás rodeada de nietos, con tu lindo cabello
pintado de plata.
»Para entonces, yo llevaré ya mucho tiempo
criando malvas.
–¡Eso ni en
broma! ¡¿Me estás escuchando?! No se te ocurra irte sin mí. El día que dejes de
respirar será también el último que yo pase con vida. Acuérdate de mi poema:
Algún
día se irán a pique juntos
y
juntos descansarán sus cuerpos para siempre.
Habrá
unos pocos afligidos,
para
la ley será un alivio,
pero
para Bonnie & Clyde será la muerte.
–Por amor…
Esa podría ser tu manera mil y una de morir.
»Te quiero,
Bonnie Parker.
–Y yo a ti,
Clyde Barrow.
La
trampa
Carretera
estatal 154, Louisiana
23
de mayo de 1934. 08:23 horas
Según la información que
le han pasado al Ranger de Texas Frank Hamer, líder del grupo policial, la
pareja de fugitivos se dirige a la granja familiar de Henry Methvin, otro de
los integrantes de la banda de Barrow. Los agentes llevan dos días apostados en
el camino, sufriendo el calor abrasador del día, las picaduras de los insectos
y la locura de la espera. El Ranger empieza a dudar de la fuente cuando una
camioneta enfila la polvorienta carretera.
–Frank. ¿No
es esa la camioneta del viejo Methvin?
–Eso parece,
Maney.
–¿Habrá
reconsiderado nuestra oferta de salvar a su hijo a cambio de la parejita?
–No sé lo
que pensará ese cabezota pero su cacharro nos puede ser de utilidad.
»Con el
consentimiento del Methvin, o sin él, quiero la camioneta a un lado del camino
con una rueda quitada, como si hubiera sufrido un reventón. Clyde la conoce y
seguro que reducirá la velocidad. Puede incluso que pare a ayudar.
–Si estamos
en la pista correcta, Frank.
–Cruza los
dedos para que así sea, Maney.
»¡¡ALTO!!
Final
Carretera
estatal 154, Louisiana
23
de mayo de 1934. 09:13 horas
Tras parar en Ma Canfield's Cafe para comprar unos sándwiches,
la pareja toma la carretera estatal 154 a bordo de un Ford V-8 robado.
–¿Está bueno
el sándwich, Bonnie?
–Esta
mortadela frita está deliciosa. ¿Y el BLT?
–Aún está en
la bolsa pero huele que alimenta.
–Toma un
bocado del mío.
–Mmmm… Pues
sí. Realmente jugoso.
»Por cierto,
con ese vestido rojo estás preciosa.
–Sabía que
te gustaría. Esto… Cariño.
–¿Sí?
–¿No es esa
la camioneta del padre de Methvin?
–Eso parece.
Aminoraré la velocidad.
–¿Es
prudente?
–No te
preocupes. Los pies planos no nos siguen.
–Si estás
tan seguro… ¡¡CLYDE!!
Epílogo
A las 9:15 del 23 de mayo
de 1934, el Ford V-8 en el que viajaban Clyde Barrow y Bonnie Parker fue
acribillado por una lluvia de balas. El grupo ejecutor descerrajó sobre el
vehículo buena parte de la munición que portaba, recibiendo los cuerpos de la
pareja más de cincuenta impactos.
Asesinos sin
escrúpulos para unos, reflejo de una época turbulenta de la historia americana
para otros,... Jóvenes enamorados ante todo y contra todos, la leyenda de
Bonnie y Clyde no hizo más que despegar aquella sangrienta mañana de mayo.

¡Hola! Muchas gracias por participar en el Concurso de Relatos 50 ed. en El Tintero de Oro. ¡Suerte!
ResponderEliminarHola, M.A. Gracias a ti por este pedazo de reto. Un abrazo.
EliminarHola, Bruno. Siempre he sentido fascinación por la famosa parejita, ha sido un placer leer tu relato del final de sus vidas. Un abrazo.
ResponderEliminarHola, Carmen. Como toda leyenda, la historia de Bonnie y Clyde es fascinante. Me ha gustado investigar un poquito en el final de su historia.
EliminarUn abrazo.
Bonnie hubiera hecho Buen en dedicar-se a la adivinacion y la interpretación de los suelos. Hubiera durada más. Pero el destino los unió y eran tal para cual. Polos opuestos en cuanto s sensibilidat, pero por eso, tal para cual.
ResponderEliminarAbrazooo y suerte
Hola, Gabiliante. Dos personas muy diferentes a las que el destino les reservaba un final que los haría inmortales en el imaginario del crimen norteamericano, como Capone o Luciano.
EliminarUn abrazo enorme.
Hola Bruno, una forma muy cinematográfica de meternos en la vida de Bonnie y Clyde, una forma que engancha y empatiza, haciéndolos ver como una simple parejita de enamorados. ¡Muy buen relato!
ResponderEliminarUn abrazo, Marlen
Me alegro que te haya gustado, Marlen. He tirado de diálogos, que tanto me gusta practicar, dándole ese toque de "guion cinematográfico" al que te refieres. Creo que el experimento ha quedado bien.
EliminarUn abrazo enorme. Gracias por tu comentario.
Hola Bruno, pues sí que al final encontraron esa última manera de morir. La cosa es que Bonnie si que murió mil veces. Clyde nada más que una. Sea como fuere como habéis comentado después de esa trágica muerte acabaron siendo parte de la leyenda. E inspirando a muchos escritores como nosotros. Enhorabuena por el relato un abrazo.
ResponderEliminarHola, Ainhoa. La vida de Bonnie y Clyde, como la de Billy el Niño o la del Lute, ha dejado de ser historia para convertirse en leyenda, una buena base para películas, series y relatos. Este mío es una pequeña gota más. Me alegra que te haya gustado.
EliminarUn fuerte abrazo.
Tres secuencias muy visuales y un epílogo que da paso a la leyenda, viva todavía tantos años después. Me ha encantado tu relato, Bruno. La forma de contarlo, la ambientación, lo bien que nos trasladas a esos años treinta tan convulsos y cómo desde el principio se intuye sin nombrarlos que son Bonnie y Clyde los protagonistas. También los títulos que abren cada escena están muy bien elegidos y me han llevado a pensar en El Golpe, la película. Maravilloso todo.
ResponderEliminarMuchas gracias, Marta. Tenía claro que necesitaba tres actos para esta tragedia y la elección de los títulos me ha llevado más de la cuenta. Más incluso que algunos diálogos. Pero el trabajo ha merecido la pena.
EliminarMe encanta esa alusión a El golpe, magistral con la interpretación de los siempre maravillosos Paul Newman y Robert Redford. Y su banda sonoro... Genial.
Gracias por tu comentario. Un fuerte abrazo.
Muy bueno y muy en tu estilo este relato que nos trae como protagonistas a la famosa pareja Bonnie & Clyde. Y muy cinematográfico el desarrollo en tres actos más epílogo. Enhorabuena, te felicito, Bruno.
ResponderEliminarTe deseo mucha suerte en el Tintero.
Un fuerte abrazo, compañero.
Hola, Patxi. Pues me alegro un montón que te haya gustado esta interpretación de cómo fue el final de esta pareja. ¿Enamorados? ¿Delincuentes? Leyenda seguro que sí, de la que seguiremos hablando durante mucho, mucho tiempo.
EliminarUn abrazo fuerte.
Un personaje historico que soño con muchos personajes historicos, creo que esa parejita de delincuentes encontro un final muy merecido... algunos relatos los muestran crueles y malvados en otros se romantiza al criminal. gente muy controversial. Con notables peliculas de holliwood. Y un Clyde con mal historial entre las chicas...
ResponderEliminarHola, JC. Como bien comentas, a pesar del halo romántico que envuelve a esta famosa pareja, el crimen era su forma de vida y a causa de ello tuvieron un sangriento final. Recordarlos a ellos es también recordar a sus víctimas, héroes sin duda que tuvieron la mala suerte de cruzarse en su camino.
EliminarLas aventuras de estos dos en el cine dieron mucho resultado y tu nos la traes al mundo real convirtiendo su vida en una pareja de tortolitos.
ResponderEliminarMuy bueno Bruno
Puri
Muchas gracias, Puri. Enamorados y criminales, sin duda. Leyenda para el resto de la historia.
EliminarUn fuerte abrazo.
Hola Bruno!
ResponderEliminarUna vida trepidante aunque corta, la de esta pareja que pasó a la historia por sus aventuras al límite y las víctimas que dejaron a su paso! Sin duda dejaron huella en la historia americana, que aun los recuerda! Un abrazote y mucha suerte en el concurso!
Gracias, Marifelita. Como digo un poquito más arriba, recordarlos a ellos es recordar a sus víctimas, que tuvieron la mala suerte de cruzarse en su camino. Podemos hablar de ellos en otro reto. Las luces y las sombras de Bonnie y Clyde.
EliminarUn abrazo muy fuerte.
una pareja con un destino trágico, gran trabajo mis felicitaciones.
ResponderEliminarMuchas gracias, Manuel. Me alegra que te haya gustado. Un saludo.
EliminarHola Bruno. Resulta curioso que aunque todos conocemos el final, la historia se hace amena e interesante y casi deseamos que la pareja sortee su inevitable destino, y eso es mérito del narrador. Consigues que empaticemos con ellos con unos diálogos bien construidos, y que sintamos la angustia de Bonnie cuando los sueños presagian su final. Y entre sueño y sueño, nos cuelas un par de personajes históricos más casi sin que nos demos cuenta. He leído que el poema es auténtico de Bonnie Parker, muy bien encajado en el texto. Semejante estilo de vida no podía terminar de otro modo. Quizás sea la mejor forma de morir, un martirio que te convierte en leyenda, cuando de otra manera no hubieran pasado de vulgares cuatreros. Un abrazo.
ResponderEliminarHola, Jorge. Pues me has dado la idea de hacer un Tarantino en Malditos Bastardos y moldear la Historia a voluntad. El director pensó un final de la II Guerra Mundial con Hitler muerto en un cine de París; con Bonnie y Clyde podría pensarse en un final con ellos ya ancianos, meros «cuatreros» como bien apuntas condenados a la degradación de la vejez. Habrá que darle una vuelta a la idea.
EliminarAunque el relato es corto, he querido ser lo más fiel posible a la realidad, por eso me pareció un buen recurso usar un poema de la propia Bonnie y hacer referencia a los sandwiches y a su vestido rojo. Semejante forma de vida no podía terminar en nada bueno y ese 23 de mayo pasaron a ser parte de la leyenda norteamericana.
Muchas gracias por tu comentario, Jorge. Un abrazo muy fuerte.
Un relato potentísimo, muy bien articulado desde las premoniciones de Bonnie hasta la trampa y el final fatal. Tiene un ritmo casi cinematográfico. El epílogo pone la guinda perfecta, entre dato histórico y leyenda romántica. ¡Me ha encantado! Enhorabuena y mucha suerte en el concurso, un abrazo grande.
ResponderEliminarMe alegra que te haya gustado, Eitán. Siento debilidad por los diálogos pues veo en ellos una forma de hacer avanzar la historia rápidamente sin pararme en elementos que pueden distraer. Además me permite dibujar a los protagonistas, con sus vicios y virtudes. Un recurso casi cinematográfico, como bien apuntas.
EliminarTe mando un fuerte abrazo. Gracias.
Muchas leyendas lo son porque murieron jóvenes. Bonnie & Clyde se hicieron famosos por la época en la que les tocó vivir, ya que hoy en día serían un par de pirados más que se irían al fondo de las noticias al poco tiempo porque la vorágine de información que tenemos en la actualidad es demencial.
ResponderEliminarHola, Noelia. Pues no puedo estar más de acuerdo con lo que planteas. A la velocidad con la que se suceden actualmente las noticias, esta pareja tendría seguramente serían olvidados a las pocas semanas por la ruptura de unos famosillos de tres al cuarto o por el vídeo de un perro que parece que se ríe.
EliminarMuchas gracias por tu comentario. Un saludo.
Hola, Bruno. Me encantó el formato, es muy potente. La historia que nos cuentas se ve completamente humanizado por esos excelentes diálogos iniciales.
ResponderEliminarUn barazo
Muchas gracias, Mirna. Este formato que recuerda un poco al guion cinematográfico creo que es el más adecuado para esta pareja de la que tan buenas películas se ha inspirado.
EliminarUn abrazo muy fuerte.
Cómo te gustan las historias contadas por actos, aquí das rienda suelta a tu imaginación. El título es genial, haciendo alusión a aquella serie tan variopinta pero con una vuelta de tuerca cinematográfica, experto también en el tema y nos dejas con ese final tan potente. Un ejercicio impresionante, compañero.
ResponderEliminarUn abrazo y suerte, Bruno
¡Cómo me conoces! Je, je, je. Pues sí, no me he podido resirtir a contar en 3 actos el fin de este dúo de delincuentes - enamorados. Todo muy cinematográfico (o por lo menos esa ha sido mi intención), pues es la forma en que veo mis historias antes de pasarlas a su forma de relato.
EliminarMuchas gracias por tus palabras, Pepe. Me alegra mucho que te haya gustado.
Un abrazo enorme.
Enhorabuena, Bruno, por tu brillante Tintero de Bronce.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Muchas gracias, Patxi. Un abrazo grande.
EliminarFelicidades Bruno por tu Tintero de Bronce. Un abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias, Jorge. Y felicidades a ti por ese oro tan merecido.
Eliminar¡Felicidades, Bruno! Bonnie y Clyde estarán celebrando tu bronce a su memoria. Un abrazo.
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