miércoles, 30 de marzo de 2016

El souvenir del extraño

Los extraños llegaron al amanecer, irrumpiendo con su presencia en la monótona vida de un pueblecito de la Sierra Norte. Eran cuatro, todos ellos altos, delgados y de tez blanca, y vestían ropas ligeras para las frías temperaturas de la estación sin que un temblor distorsionara sus ademanes pausados. Alemanes dijeron unos; suecos afirmaron otros. Y aunque nadie pudo intercambiar una sola palabra con ninguno de ellos, la comunicación fue fluida gracias al lenguaje universal de los gestos.

martes, 15 de marzo de 2016

El valor de un unicornio

Este relato ha quedado en segundo lugar en el concurso
«Microfantasy III» del Círculo de escritores


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(Tilín, tilín)

–¡Nahna, Bruja del Páramo! ¿Qué le trae por mi modesta carnicería?
–Saludos, Solrak, Hijo de Carnicero. ¿Tiene carne de unicornio?
–Pues sí, querida Nahna. La tengo a tres piezas el kilo.
–¡¿Tres piezas?! ¡Eso es un robo, Solrak!
–Comprenda que está casi extinto, no como estas asquerosas hadas que vienen hasta aquí atraídas por la sangre de troll. ¡¡Fuera, malnacidas!!
–Me llevo toda la que tenga si me la deja a dos piezas.

La Doncella de Rosette

A los diecisiete años perdí mi identidad. Me convertí en un símbolo, la Doncella de Rosette, sucesora de una larga tradición de campeonas a las que las sacerdotisas del templo han entrenado desde los albores de nuestro pueblo guerrero para dar caza al unicornio la última luna llena de cada año.

viernes, 4 de marzo de 2016

Grabado en relieve

San Jorge y el dragón, Flor Rodríguez de Almansa
Xilografía


La bata era blanca cuando la compró. Ahora muestra un acusado tono amarillento debido a los numerosos lavados con lejía sufridos desde entonces y una costra oscura imposible de quitar señala las zonas donde Francisco Burillo, artista grabador y profesor jubilado de dibujo en el IES Alberto Durero, tantas veces se había limpiado la tinta de las manos. Pero era la bata con la que más cómodo se encontraba y dejando de lado las nuevas –blancas y esponjosas como las prendas de los anuncios de detergente–, el anciano se la abotona concienzudamente para proteger la ropa que viste, pues es su intención trabajar toda la mañana del domingo en el estudio que tiene montado en la planta alta de su pequeña vivienda.