viernes, 24 de enero de 2014

Las reglas del Muerto

–La bola blanca es la negra.
–Y entonces… ¿Cuál es la blanca?
–Él, por supuesto.
El bar del Muerto es un tugurio nada recomendable situado en la zona más deprimida de la ciudad. Recibe el apodo de su rostro cetrino, ojeroso y grasiento, y regenta el local desde hace más de veinte años; un traspaso de su anterior y devoto propietario que lo había inaugurado en la década de los 60 con el nombre de La Capilla, en honor al pequeño retablo dedicado a San José que todavía hoy preside una esquina del deteriorado barrio. Aún puede leerse «La Capilla» en el letrero de la Cruzcampo que custodia la puerta del establecimiento pero ningún parroquiano lo conoce ya por ese nombre, pues lo llaman El Muerto en honor del actual propietario y a su cara de zombi.